"Necesitábamos un triunfo así"



El delantero de Boca Martín Palermo, autor de los tres goles en la victoria sobre Colón por 3 a 1, sostuvo que el próximo encuentro frente a Estudiantes "será el punto de inflexión para ver a que le va a apuntar el equipo".


"Necesitábamos un triunfo así, en nuestra cancha y con nuestra gente. Más allá de haber hecho tres goles que pudieron ser cuatro (falló un tiro penal), lo que más feliz me hace es ver como jugó el equipo y de que manera se dio el partido", confió Palermo.


"Particularmente no me fijo en las marcas, porque de eso se encargan los periodistas. Y el hecho de haberle marcado dos goles a un arquero y uno a otro (Diego Pozo salió lesionado en el arranque del segundo período y le dejó su lugar a Marcos Díaz) es una anécdota más", puntualizó.


Palermo remarcó que este triunfo "es bueno para ratificar lo hecho la semana pasada en Bahía Blanca". "Boca es candidato desde el inicio del torneo, ya que si bien el comienzo fue malo, a esta altura ya mejoramos y estamos a cinco puntos del líder San Lorenzo", analizó.


"Y cuando Boca empieza a ganar ya los demás lo empiezan a mirar de otra manera. Pero ahora contra Estudiantes en Quilmes vamos a ver para que estamos realmente", analizó.


Finalmente el delantero destacó que Boca "jugó un buen primer tiempo y empatar sobre la hora fue positivo para el segundo, porque de lo contrario la gente hubiese estado intranquila. Y si eso ocurre, a nosotros nos hubiera perjudicado". "La verdad que siempre es muy bueno acostumbrarse a ganar, porque un triunfo trae a otro, así como también lo hacen las derrotas", reflexionó Palermo.




La tripleta que el delantero de Boca Martín Palermo le anotó ayer a Colón, en la victoria del elenco "xeneize" por 3 a 1, le permitió al "Titán" superar a goleadores de la categoría de Oscar Más y Ricardo Infante para ubicarse en el top 5 entre los máximos artilleros históricos del fútbol argentino.


En esa estadística, Palermo alcanzó los 218 tantos (184 en su actual club y 34 en Estudiantes) en 373 encuentros, y ahora su objetivo será ir en busca de José Francisco Sanfilippo, que se posiciona cuarto con 226 gritos.


La tabla tiene como líderes al paraguayo Arsenio Erico (Independiente) y Angel Labruna (River) con 293 goles. El escolta es Herminio Masantonio (Huracán y Banfield), con 256 anotaciones, mientras que en tercer lugar aparece Manuel Pelegrina (Estudiantes y Huracán) con 231.


El "Titán" ya rompió varias marcas y en Boca, al parecer, no le queda ninguna por quebrar: máximo anotador entre amateurismo y profesionalismo y primero entre los artilleros por torneos locales e internacionales.


Como máximo goleador en la historia del club "xeneize" sigue estirando su ventaja, ya que lleva 227 tantos en 373 partidos, de los cuales 184 fueron por certámenes locales y 43 por copas internacionales.


En tanto, por torneos locales, la semana pasada ya había superado a Francisco Varallo en esa estadística y hasta el momento lleva 184 conquistas contra los 180 que tenía "Cañoncito".


Cuando todos lo daban por retirado, el "optimista del gol", como lo llamaba Carlos Bianchi, volvió a demostrar que está vigente y con otra meta por conseguir.


Ahora, irá en busca de los 8 goles que lo separan de Sanfilippo para escalar a la cuarta colocación, en tanto, después puede permitirse seguir soñando y así poder superar a Pelegrina para quedar definitivamente en el podio de los grandes artilleros del fútbol argentino.




Como en sus mejores épocas, Palermo apareció en la Bombonera y fue la estrellita: metió dos, erró un penal ("me da bronca") y cerró el 3-1 de zurda. Boca ganó dos seguidos y quedó cinco de San Lorenzo. Elegí cuál fue su mejor gol.


El tipo, no bien terminó el partido, contó con orgullo lo que sentía entre tanto gol y tanta ovación pero se tomó un ratito para mostrar su bronca por el gol que no fue: "Me da bronca, todavía estoy pensando en que erré un penal". ¿Autoexigente yo? ¿Ambicioso? Después explicó que "estaba convencido de que lo iba a cruzar. Pero se tiró antes el arquero, la quise levantar y se me fue". Mientras calculaba la cantidad de goles que tenía, o mejor dicho respondía lo que le preguntaban ("creo que 227, según Susana son 222.000", tiraba con una sonrisa), Borghi confesaba su alegría por el resultado, por este 3-1 que deja a su equipo a cinco de la punta después de un arranque muy malo, y elogiaba a su 9.


La noticia de esta fecha es que Boca ganó, que jugó mejor, que se repuso rápidamente al golpe que fue el gol de Colón, que ganó en confianza, que por primera vez sumó dos triunfos seguidos en el torneo. La noticia es también que Palermo volvió a brillar como en otras épocas, volvió a meter tres goles en un partido, algo que no sucedía desde el 2007 (a Estudiantes, justamente el rival del sábado). Volvió a demostrar que técnica tiene, porque no cualquiera define como él en el 1-1, en un momento decisivo del partido (final del primer tiempo). Volvió a demostrar que siempre será protagonista, raro protagonista: metió dos, erró un penal y después cerró el partido.


"Era muy necesario un triunfo así y ganar para consolidar el triunfo en Bahía Blanca", dijo este 9 de 36 años que sigue haciendo historia. Que ya es el sexto goleador del fútbol argentino, nada menos, y que ya es uno de los goleadores del torneo junto a David Ramírez. "Para mí siempre es importante hacer goles, pero lo que más interesa es el crecimiento del equipo. Nos prendimos, pero falta mucho y hay que seguir trabajando día a día. Ir de a poquito", tiró el goleador, que está encendido. Y que sigue sumando capítulos a su vida futbolística, y que no se olvida del de arriba: "Soy un agradecido de Dios".




Tan letal como insaciable, Palermo lamentó el penal errado en vez de festejar el triplete que lo lleva a lo más alto de la tabla de goleadores. El 9 está bien vivo...


Le pidió clemencia. Justo a él, a un goleador voraz, insaciable. A esa altura de la noche, Marcos Díaz, el novato arquero de Colón que entró por el lesionado Pozo, lo había sufrido de entrada; se había sumado enseguida a esa lista de arqueros-víctimas-de (hasta podrían armar una Asociación). Ni siquiera pudo tocar la pelota y Palermo ya le había metido un gol. Quizá por eso, se atrevió a hablarle antes del penal, osó sugerirle al Loco que no hiciera de su noche una pesadilla. ¿Se puede decir que le hizo caso? En los hechos, la tiró por arriba del travesaño. En la teoría, jamás se le cruzó perdonarlo. “¿Los tres goles? Sí, pero me quedé pensando en el penal que erré. Soy así. El arquero me pidió que no se lo hiciera”, dijo después de convertirse otra vez en el goleador del equipo (ayer superó a Viatri), de transformarse en el goleador del torneo (ayer alcanzó a Ramírez), de ubicarse como sexto goleador histórico del fútbol argentino (ayer lo pasó al Beto Infante) y de batir un nuevo récord (ayer fue la primera vez que les hizo goles a dos arqueros distintos en un partido).


En definitiva, que Palermo es así, el arquero suplente de Colón lo confirmó 15 minutos después de ese penal. En ese instante se dio cuenta de que nada de lo que le dijo a Palermo puede contra Palermo. Porque la lucha del Loco no parece ser contra los arqueros sino contra él. Se vive reinventando, se vive superando y se desvive, sobre todo eso, por desafiar a los libros de la historia. Por eso, cuando Viatri lo asistió y él la cruzó de zurda para marcar el tercero de su cuenta y el segundo contra Díaz (el primero se lo metió a Pozo), Martín se había tomado revancha de sí mismo, más allá de que el penal errado, el noveno desde que está en Boca, le haya quedado dando vueltas.


Como si fuera poco, Palermo ayer mostró todas sus versiones del goleador que es. O casi todas, porque no convirtió de cabeza, acaso su especialidad: lujo en el primer gol, picando por encima de Pozo la asistencia de Caruzzo; ductilidad en el 2-1, para acomodar de pecho el centro de Clemente y definir de derecha al primer palo ante la salida del arquero; y oportunismo en el tercero, para cruzar el pase de Viatri, en la boca de arco. “Hacer goles es importante, pero hay que seguir mejorando: el campeonato está abierto para todos”, dijo quien, claro, ahora va por más.


Su hijo Ryduan, quien entró al vestuario como Agustín, el de Riquelme, pudo disfrutar de otra noche única de su padre. Y la Bombonera también: durante cinco minutos, antes de que se metiera en el túnel, el estadio lo ovacionó de pie y él se frenó ante tanto cariño. Fue, acaso, lo único que ayer lo detuvo.




El goleador histórico sabe que el equipo mejoró su labor, pero no se enloquece tras las dos victorias consecutivas: “Falta mucho y hay que seguir trabajando día a día”.


Vive del gol, su nombre es sinónimo de gol. Esta noche apareció por partida triple y se acordó de todos los que lo bancan siempre:


“Soy un agradecido a Dios y a todos los que siempre me acompañan. Mis compañeros que siempre me apoyaron, el cuerpo técnico que siempre empuja, todos son parte de esto. Necesitábamos este triunfo para consolidarnos”.


Dejando de lado su actuación individual, resaltó la evolución del conjunto Xeneize:


“Para mí siempre es importante hacer goles, pero lo que más interesa es el crecimiento del equipo. Nos prendimos, pero falta mucho y hay que seguir trabajando día a día. Ir de a poquito”.


Ambicioso como siempre, aún sigue lamentándose por el tiro desde los doce pasos:


“Me da bronca, todavía estoy pensando en que erré un penal”.


Los que estaban sacando el cassette o el dvd de la grabadora… pongan rec que la película de Palermo sigue su curso.




Boca lo dio vuelta 3-1 con un triplete de Palermo, que además falló un penal, y se colocó a cinco de la cima del Apertura.


Boca, sin jugar bien, fue mejor que Colón en la parte inicial. Los primeros 20 minutos fueron muy buenos y daba la sensación de que en cualquier momento llegaría el primer tanto Xeneize.


Sebastián Battaglia se hizo eje en el medio, Cristian Chávez, Damián Escudero, con mucha movilidad, y Clemente Rodríguez eran siempre receptores claros para distribuir y abrir el juego a los costados. Escudero y Clemente, además de Lucas Viatri, tuvieron ocasiones claras pero fallaron.


Con el correr de los minutos el domino de Boca se fue diluyendo y aparecieron algunas distracciones en el fondo y el medio que agrandaron a Colón, aunque el Sabalero nunca llegó, salvo por un grave error de Gary Medel que costó caro. Al chileno se le escapó la pelota en la puerta del área e Iván Moreno y Fabianesi la punteó al gol. Se jugaban 41.


Los minutos siguientes fueron de confusión para el cuadro azul y oro que parecía no tener respuestas anímicas ni futbolísticas. Pero a 30 segundos del final, Matías Caruzzo apareció en posición de enganche, asistió a Martín Palermo, perfectamente habilitado, y el Titán la picó por encima del cuerpo de Diego Pozo.


El segundo tiempo fue de lo mejor que mostró Boca en el campeonato. Lo que insinuó en el tramo inicial del primer período lo concretó en el segundo, generó muchas ocasiones de gol y en defensa siempre estuvo bien parado.


A los tres minutos, Clemente Rodríguez, de gran performance, tiró un cambio de frente perfecto que Palermo bajó de pecho muy bien y de derecha venció al recientemente ingresado arquero visitante Marcos Díaz (Pozo salió lesionado).


El Xeneize desde entonces borró a su rival. Envalentonado por haber dado vuelta un encuentro que se había puesto negro volvió a hacer pesar su localía como hacía mucho no sucedía. Battaglia, una de las figuras, y Cristian Erbes estuvieron firmes en la contención y distribución del juego, Escudero y Rodríguez fueron muy punzantes siempre que se los buscó en ataque, Viatri como siempre colaboró incansablemente con el equipo y se complementó perfectamente con Martín, una dupla que cada vez se entiende más.


Colón, confundido, no esbozó reacción y cuando intentó hacerlo chocó con la firmeza de la última línea, liderada por Matías Caruzzo, en gran nivel esta noche.


Iban 25, Viatri se metió en el área, dejó en el camino a Díaz y el portero lo derribó. Penal y amarilla para el uno. Palermo la acomodó, el Titán le pegó… y la tiró a las nubes. Un instante después volvió a intentar con un remate de aire que se fue desviado.


Sobre los 28 minutos, Juan Quiroga bajó a Clemente y se ganó la segunda amarilla. La Bombonera explotaba. Le gente veía un Boca que dejaba la vida y que no bajó los brazos pese arrancar abajo.


Y a los 38 se terminó de finiquitar el asunto. Centro desde la derecha, Viatri se la bajó al inoxidable goleador y Palermo, sí, una vez más, venció a Díaz colocándole el balón en el palo más lejano.


Así ganó Boca. Con claridad y con tranquilidad, sobre todo en el complemento, le tiró la jerarquía y, lo que es muy importante, la localía encima a su rival. Y, por su puesto, con la interminable cuota de goles de Martín. Cinco puntos separan al elenco de Claudio Borghi de la cima.


La noche se vistió de azul y oro. Y tuvo un protagonista excluyente: Martín Palermo, el goleador indiscutido. Con su triplete, Boca liquidó a Colón en una Bombonera que explotó durante todo el partido.


En el primer tiempo Boca dominó sin encontrar la ventaja. Generó juego, las mejores llegadas y tuvo la pelota la mayor parte del tiempo. Sin embargo, en la primera aproximación seria de Colón llegó la apertura del marcador. A los 41, luego de una mala salida de Medel, aprovechó Moreno y Fabianesi y punteó la pelota para poner el 1 a 0. Pero la réplica fue terrible. Caruzzo –de gran partido- jugado en ataque habilitó a Martín Palermo, que la picó magistralmente para poner el empate. Así se cerró el primer tiempo, con un empate con sabor a poco.


Pero Boca salió con todo a la segunda parte. A los 4, el Titán la bajó de pecho en el área del ingresado Díaz –Pozo se fue lastimado- y definió con su pierna menos hábil para el delirio del público Xeneize. Ventaja y fiesta en la Bombonera. Mediando el complemento, Viatri encaró al arquero visitante y éste lo derribó cometiéndole penal, pero Martín la tiró por arriba y no pudo convertir su tercer gol en el encuentro. Minutos después, Juan Quiroga derribó a Clemente en mitad de cancha, vio la segunda amarilla y se fue expulsado por el árbitro Álvarez. Pero el gran Titán, la figura indiscutida de la cancha, tendría revancha. Cuando ya se cerraba el partido, Clemente lanzó para Viatri, que la bajó al medio del área para que Palermo complete su tripleta y se subiera a la cima de los goleadores del campeonato, con 5, junto a David Rámirez de Godoy Cruz.


Así, Boca consiguió los tres puntos, su segunda victoria consecutiva y prenderse en la lucha por el título, en anhelo de todos.




Martín Palermo fue amo y señor en la Bombonera. Con sus tres goles, Boca consiguió una nueva victoria, la segunda consecutiva. La gente armó una fiesta en el estadio y el equipo se prende en el campeonato. El Titán ya está en la cima de los goleadores.
"Necesitábamos un triunfo así" "Necesitábamos un triunfo así" Reviewed by Martín Palermo elporquedemilocura on 22:02 Rating: 5

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