“La exposición no te debe cambiar”

El Titán, grande en todo sentido, abrió su corazón y su mente en una nota imperdible con diario Diagonales
El fútbol no fue el único tema: también habló de educación y la vida
Hace mucho tiempo resulta harto complejo encontrar adjetivos que no se tornen zalameros cuando se habla de Martín Palermo jugador, hombre, compañero, ciudadano. El Titán, máximo artillero en la historia de Boca y tal vez mejor persona que profesional (lo que dice demasiado), se prestó a un diálogo exclusivo con Diagonales en su retorno al contacto con los medios locales luego de largos años de ostracismo, de vida social capitalina e intimidad entre Tilos y arraigo cultural, emocional y bien platense. El Loco abrió su mente, alma y sentimientos y charló, con la mirada fija en el cronista y el más allá, de todos los aspectos de su vida. A continuación, apenas un extracto.

-Martín, ¿cómo lo trata la vida de ex jugador de fútbol?
-Bien, por suerte hoy por hoy estoy tranquilo, sin extrañar, pero veremos cómo me sentiré cuando empiecen los campeonatos. Hoy lo estoy tomando bien y tratando de ocupar la cabeza con otras cosas.

-¿Qué, por ejemplo?
-Cosas que salen de eventos, o cosas que me invitan las municipalidades, reconocimientos, a veces a firmar autógrafos… trato de seguir un poco ligado a cosas que todavía me mantienen en contacto con la gente, y eso hace bien. Lo hago por ese lado, y por no sentir enseguida el vacío de dejar el fútbol. Hoy por hoy estoy pensando en esto, que es el día después, y en descansar. Me fui de vacaciones sin pensar en nada, está la presentación del libro, viendo lo del partido de despedida para fin de año…

-¿Un partido como el de Abbondanzieri, por ejemplo?
-Sí, la idea es en la Bombonera, con amigos… más distendido de lo que fue el partido con Banfield por el campeonato. Quiero que vayan las personas que compartieron conmigo muchos años en Boca, en Estudiantes… veremos cómo lo organizamos.

-¿Cómo fueron los últimos meses en que usted iba madurando la decisión de dejar el fútbol, teniendo en cuenta los problemas que acarreaba en la rodilla?
-Eso me dio la facilidad para preparar la cabeza, principalmente, para saber que en junio del año pasado, cuando renové mi contrato, sabía que era el último año de práctica. De ahí en más fue todo una preparación en la que viví todo como si fuese lo último. Eso me ayudó a manejarme sin ansiedad, sin pensar en cómo iba a manejar tal o cual momento. Me doy cuenta que me fue muy fácil y que al estar tan convencido de esa decisión, la misma no me afectó tanto.

-¿Puede convivir con el ex jugador, o aún existen los pensamientos propios de la actividad?
-El tema del jugador lo dejo de lado, trato de ver todo a futuro, con la idea de ser técnico. Todo lo que veo son equipos, planteles, jugadores… creo que es en base a lo que uno tiene como proyecto. Entonces pensar como jugador, no tendría sentido. Estuve con el Pato (por Abbondanzieri) y hablamos de estar juntos, lo mismo con el Flaco Schiavi. Creo que es un poco eso. Ponernos a hablar al estilo de “podría haber seguido, estoy arrepentido”, sino como que di vuelta la página y digo “bueno, arrancamos en lo que vendrá para el año que viene, sin apuro”.

Su personalidad, su familia. -Además del jugador de fútbol, siempre fluyó en Palermo su personalidad, su pacífico andar por las canchas y por la vida. Su sapiencia a la hora de tomar decisiones fuertes y de encarar las circunstancias.

-Martín, profesionalmente lo caracterizó su forma de tomar los retos que la vida la interponía. ¿En la vida personal es igual?
-Siempre, en cada cosa que voy a hacer, me voy preparando. A la hora de tomar decisiones las preparo, no es de un día para el otro. Eso me ayuda porque estoy convencido y no me arrepiento. Así es como me manejé siempre paralelo a mi profesión, en mi vida personal, y de esa forma es como soy en la vida.

-¿Cómo hace una persona con su reconocimiento para mantener los pies sobre la tierra, para seguir teniendo, a pesar de todo, ese arraigo a la cuestión social?
-El arraigo en lo social convive con uno al reconocimiento, al quién es uno, al salir a la calle y que te pidan autógrafos, una foto… en cualquier parte de la vía pública es así. Pero la realidad es que uno tiene que pensar en que está expuesto a eso, pero que no te tiene que cambiar. Hoy uno está bien, disfruta el momento, pero cuando te viene la mala tenés que estar con la misma forma de llevar esto adelante, porque es la realidad. Si cambiás porque estás en la buena, es todo lindo, porque estás en lo más alto, no da. Porque cuando estés abajo, en un mal momento, el cambio de persona no te va a servir de nada porque, en definitiva, vas a recurrir a tratar de que las cosas vuelvan a ser buenas. Así es la educación de mis viejos: siempre fuimos de una forma en mi casa mi hermano, mis viejos, a la hora de trabajar, de estudiar, en toda hora. Entonces creo que eso es un poco el camino que uno lleva con los años, que atrae un aprendizaje, el crecimiento en todo sentido. Van pasando etapas y todos son cambios. Desde los modos de vida en tener una imagen tanto dentro como fuera de la cancha...

-Su familia es la raíz que lo ayudó a ser quien es…
-Sí, aparte el conocimiento dentro de un medio como el fútbol… el beneficio de hablar de más, de tener enfrentamientos o una doble cara, no sirve. El fútbol es un círculo que en definitiva, desde el periodismo, la convivencia con los técnicos, con tus compañeros o rivales, te terminás encontrando o cruzando nuevamente. El mejor ejemplo fue el de Russo en Estudiantes (NdR: Miguel Ángel Russo no lo tuvo y estuvo a punto de emigrar de Estudiantes), y a diez años tenerlo de técnico en Boca, sin rencor de nada. Son situaciones que son parte del fútbol. En ese momento (Russo) tenía en cuenta a otros jugadores y después de diez años nos volvimos a cruzar, terminé siendo el capitán de Boca, ganamos la Copa Libertadores con Miguel…

-El tiempo le da la razón a esa postura..
-Claro. En definitiva no me hubiera servido de nada tener un enfrentamiento con él, o algún rencor porque después de 10 años, volverlo a cruzar, iba a ser una situación incómoda. Eso es lo que me molesta, la situación incómoda con un rival, con un dirigente, con un entrenador… trato de manejarme de esa manera.

El heredero. Si hay algo que enorgullece a Palermo, y se le nota en la mirada relajada, en el acento tajante, en la enseñanza que intenta verter, es su heredero. Ryduan Palermo, delantero de las Inferiores de Estudiantes y recientemente citado a la Selección Sub-15, es quien lleva con honra y sin presión el apellido paterno, la máxima preocupación del Loco y el único capaz de sensibilizarlo en el más profundo de los sentires. Y así lo define él, uno de los delanteros más certeros del fútbol argentino y mundial.

-¿Cómo puede transmitirle todas sus vivencias a Ryduan?
-No transmitirle, sino acompañarlo. Desde la educación, el crecimiento… desde ahí tengo que transmitirle lo que viví. Querer hacerle sentir lo que yo hice y lo que fui, es difícil. Cada ser humano es diferente, piensa diferente y no le voy a exigir que sea como yo, sino como él sea. Acompañándolo, tratando de encaminarlo, orientarlo y haciéndole ver las cosas, pero las decisiones pasarán por él. Después, desde las cuestiones vividas, uno puede decirle 'este es el camino', 'por acá no', pero en definitiva él eligió esta profesión, yo lo acompaño y lo avalo en todo. Nunca le exigí que tuviera que seguir mis pasos, es cuestión de él.
Con esa naturalidad con la que Martín Palermo convertía goles, es con la que afronta cada paso que da en su vida. Palermo es uno solo tanto dentro como fuera de la cancha, por eso es una de las personalidades más reconocidas del fútbol argentino, un Titán.

Guillermo: del odio al amor en un solo paso

Fueron juntos al Sagrado Corazón, se enfrentaron en cada recreo y partido formal o informal del colegio. Se cruzaron durante todas las Inferiores de Gimnasia y Estudiantes y se odiaron, futbolísticamente se detestaron. Hasta que el Bambino Veira, cuando ambos llegaron a Boca, los hizo convivir en la misma habitación y ahí nació la gran amistad, el respeto y el cariño recíproco que hasta el día de hoy se dan Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo.

-¿Qué significa Guillermo para usted?
-Los más gratificante del fútbol fue haber podido generar la amistad que generamos con Guillermo. Si no hubiese sido por el fútbol, el encuentro en Boca, creo que siempre hubiese existido esa rivalidad que existió siempre en la ciudad. Hoy por hoy creo que esos valores del fútbol, más allá de una camiseta u otra, somos personas, la amistad nos llevó a conocernos mutuamente y saber que tuvimos una compatibilidad de pensamientos muy parecidos. Antes, por tener camisetas diferentes era odio, una rivalidad extrema. Eso es lo que hoy valoro: la amistad que he conseguido, por intermedio del fútbol, con toda la familia Barros Schelotto, pero más con Guille, que es con quien más me relaciono.

-¿Qué es lo que más valora de él?
-Que siempre estuvo. Aunque estuviéramos lejos o en la situación que cada uno pasaba, siempre estaba presente. Yo para él, él para mí, así que eso es lo importante de la amistad, que uno no esté solo en los buenos momentos, sino en los malos también, que es lo más importante.

Él siempre está conmigo (La opinión de Ryduan Palermo)
Siempre está conmigo. Hablamos mucho y cuando tenemos tiempo de vernos estamos tratamos de estar juntos. Me habla, me da consejos para que esté tranquilo por llevar el apellido Palermo. Siempre me dice que no tenga el peso de tener que ser goleador o convertir siempre. Siempre me está hablando, dando consejos, enseñándome cosas.

Respecto al sentido que tiene mi apellido en el país, trato de no sentir presión por eso, de estar tranquilo y no meterme en la cabeza que soy el hijo de Palermo.

Generalmente hablamos mucho de fútbol, pero también de las cosas de la vida, me dice qué cosas tengo que aprender para cuando sea más grande.

Lo quiero mucho. Como papá me dio todo a mí y a mi hermana, es un papá bueno y que siempre está tratando de estar más tiempo con nosotros, y más ahora que no está jugando, de estar más tiempo junto con nosotros.

Me puso un poco triste la decisión de dejar el fútbol, pero también me puso bien verlo contento, feliz porque estaba seguro de que era el momento para retirarse, así que estoy muy feliz.

Lo que más valora del fútbol
Para el Loco, lo más importante que le dejó el fútbol es el reconocimiento de la gente: “No debo haber sido mal tipo... es increíble el cariño y respeto de la gente”.

El descenso de River
“Nadie pensaba que eso podía pasar, pero siempre dije que en el fútbol nada está escrito. Eso tiene que ayudar a que todos los clubes tomen conciencia”.

El Estudiantes de hoy
Para el Titán, Verón cumplió un rol fundamental en la llegada de Russo, un gran acierto para el feliz presente que atraviesa el club albirrojo.





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